Una Novata En Un Cuento De Hadas File
Elara tragó saliva. Su guía de supervivencia (que consistía básicamente en recuerdos borrosos de los hermanos Grimm) no la había preparado para la hostilidad pasivo-agresiva de la flora y fauna local.
—¡Por fin! —rugió la mujer—. La novata ha llegado. Pasa, niña. No muerdo, a menos que intentes corregirme la gramática. Una novata en un cuento de hadas
—¿Cómo sabía que vendría? —preguntó Elara, entrando con cautela. Elara tragó saliva
Elara se quedó petrificada. No era el hecho de que la flor hablara lo que la desconcertaba —había leído suficientes libros para esperar eso—, sino que no sabía cuál era el protocolo. ¿Debía inclinarse? ¿Debía ofrecer agua? —Lo siento mucho —logró decir—. Soy nueva aquí. niña. No muerdo