La película (conocida originalmente como Drunken Master II , 1994) no es solo una secuela; es considerada por muchos críticos y fanáticos como la obra maestra definitiva del cine de artes marciales y la cúspide de la carrera de Jackie Chan.

Jackie grabó la escena donde cae sobre brasas reales varias veces para que se viera perfecto, sufriendo quemaduras reales.

La producción fue tensa. El director original, el legendario , quería un estilo de lucha más tradicional y técnico. Jackie, por su parte, quería algo más acrobático y rítmico. Esta diferencia creativa llevó a Lau Kar-leung a abandonar el set, y Jackie terminó dirigiendo gran parte de la película, incluyendo el clímax final. Irónicamente, esta fricción resultó en un equilibrio perfecto entre el kung-fu clásico y el espectáculo moderno. 5. El mensaje cultural